20 de diciembre de 2009

500 DAYS OF SUMMER



Hace ya un tiempo vi esta peli, y debo decir que la entendi inmediatamente.

500 días de Verano ( nombre en español que raramente es la traduccion correcta del nombre en ingles ) parte con dos cosas que me engancharon de una, primero: NO ES una historia de amor, si estas esperando besos, caricias y sufriento correspondido y dulce no es la pelicula que quieres ver. es asi de simple. Segundo tiene el inicio mas enganchador que hay, nada relacionado con la peli en realidad . Aqui les dejo lo que me engancho.

les doy una pequeña sinopsis de la pelicula:

Tom ( Joseph Gordon-Levitt) escritor de tarjetas de felicitaciones ( sip, esa pega existe) que queda completamente prendado con la nueva secretaria del jefe, con un excelente y natural toque pin up y que además le gusta the Smiths, Summer (Zooey Deschanel) es una chica muy ordenada, que le gusta vivir la vida y se jacta de no mantener lasos amorosos con nadie. Pero la pelicula no parte asi, no con el conocimiento de los protagonistas. Summer a abandonado a Tom y este se encuentra al punto del colapso y con depresión. De aqui en adelante vemos con un ir y venir como pasaron y pasan los dias desde que conoce a Summer. La relacion que se crea es hermosa, y se transforma en la relacion que todos quisieran mantener, pero como dice muy bien la misma Summer ( no es un spoiler) la vida se encarga de las cosas.

Esta pelicula, lamentablemente no llegara a Chile para verse en las salas de cine, sino que llegara a las ferias y pisos de chile de manera pirata, yo la vi por internet que es una buena forma de no gastar dinero ( pinche aqui si quiere verla).

500 days of Summer es una pelicula sencilla, de escenas muy entretenidas ( ejemplo) y personajes reales, 100% cercanos, como lo somos todos. Con enrredos amorosos reales. La base de la historia es simple y se mantiene presente ( Boy meets girl. Boy falls in love. Girl doesn't.) Si estas enamorado entiendes porque te enamoraste de esa persona y no de otra, y si estas soltero te deja una explicacion del porque lo estas y ademas la esperanza de encontrar al indicado o indicada.

no quiero contar nada de mas, quiero que la vean y se sientan con una rica sensacion al final.

Trailler: 500 days of Summer

9 de noviembre de 2009

Sonryu cada dia mas parecida a Bridget Jones

Llevo un par de días viendo de manera diaria una película que ha todos nos ha causado mas de una risa y mas de un razocinio. Briget Jones es la película que puedes ver con cualquiera, por que a todos les gusta. Pero ahora de tanto de verla me he dado cuenta de ciertas cosas.... en realidad de una.... Con Bridget Jones podríamos ser hermanas!


1. Si, siempre seremos ligeramente gorditas.
2. Ser torpes es parte de nuestro ser. Colocar mas atención no disminuye el riesgo solo lo controla.
3. Nuestra mala suerte también es parte de nuestro de ser.
4. Fumadoras, que siempre dicen " lo deje" o " lo estoy dejando", pero finalmente preferimos seguir el consejo de que es mejor que nos mate el cigarrillo antes de que todo se ponga peor.
5. Tontas, a diferencia de Bridget yo si se donde queda Alemania, pero somos tontas en cosas lógicas.
6. Manejables o influenciables, nos venden la pomah lueguito. Es malo que lo asuma asi como asi.
7. Dependientes... nos aferramos a alguien para estar.
8. Flojas! la cama nos amarra... y aunque nos gusta ser independientes, necesitamos que alguien nos haga las cosas.
9. Con poca voluntad... nos cuesta mantener nuestra fuerza... nos rendimos.
10. Por lo mismo nos cuesta mantener las relaciones, no solo las de pareja, sino las de amistades también.
11. Buscamos la perfección en todas las cosas ( creemos que no nos merecemos algo menos que eso) pero cuando nos piden perfección nos enojamos y decimos nadie es perfecto.
12. Tenemos un Mack Darcy y nos enojamos con él por no defendernos en situaciones donde supuestamente debería...pero después nos damos cuenta de lo idiota que somos... hay cosas peores en la vida.
13. Tuvimos un Daniel Cleaver... a pesar de que siempre estuvieron fuera de la lista de los tipos hombres con los cuales salir.
14. Creemos que no nos quieren por que no nos dan en el gusto.
15. Aferradas al matrimonio como único salvavidas de la felicidad.
16. Nuestra madre está loca.
17. Nuestros discursos son pésimos...
18. Llevamos un diario, o en mi caso un Periódico, escribo cuando me da la gana... eso suele ser dos veces por semana.
19. Pésimas mentirosas... si fuera como que nos tiritara el párpado!
20. Acomplejadas... por todo lo anterior.
21. Creemos que nuestro destino es morir sola comida por los perros.
22. No nos se nos da el ejercicio por mas de 1 semana.
23. No hay ni la mas mínima probabilidad de que las cosas nos salgan bien a la primera.
24. Agradar nos es importante. pero siempre damos una mala primera impresión.


14 de octubre de 2009

Jennifer's Body... Sonryu se cree Passalacqua


Debido a que hace mucho tiempo no iba al cine he decidido creerme un poco Ítalo Passalacqua y comentar la última pelicula que vi.

Jennifer´s Body ( diabolica tentacion)

Es una pelicula protagonizada por Megan Fox ( Transformers) y Amanda Seyfried ( Mamma Mia).
Jennifer ( M. Fox) es una chica popular, guapa y promiscua, mientras que su mejor amiga Needy ( A. Seyfried) es una chica poco popular, inteligene y con un novio. La trama comienza cuando ambas van a la presentación de una banda en un bar en el pueblo donde viven. En este se produce un incendio del que salen ilesas, pero en vez de volver a casa juntas, Jen decide quedarse con la banda que ese día tocaba en vez de volver con su amiga. Al volver, Needy nota un extraño comportamiento en su amiga.


She's evil... and not just high school evil


Si realmente fuera Passalacqua le pondria un 3... pero a mi me gusto la pelicula, no es excelente, no la podremos llamar un clasico del terror o de la comedia, ya que la pelicula mezcla ambos generos apoyados en la ironia y en la burla a las frases adolescentes, pero si tiene salidas muy buenas.
Destaco especialmente la burla al codigo adolescente, especificamente al estadounidense, Los terminos como BFF, la escala social escolar, el fanatismo por las bandas, lo poco que afecta las tragedias agenas en la mente de un adolescente. Son cosas que utiliza la pelicula para hacernos reir, y sorprendernos al adentrarnos un poco en ese mundo tan superficial.
Sobre las actuaciones no puedo decir nada, salvo que a Megan Fox le vienen bien dos cosas, los papeles de mala escolar ( no creo que pueda hacer de un malo con mayor desarrollo intelectual) y su apellido. Durante la pelicula podemos notar que ella no tiene muchas clausulas en su contrato, ya que en los 102 min que dura la pelicula se desnuda, tiene sexo y se da besos lesvicos.
De Amanda Seyfried puedo decir que no pasa desapersivida al lado de Megan Fox y que hizo un buen trabajo en el personaje, le dió momentos de ternura e ira cuando debia.

En conclusion es una pelicula entretenida, simpatica, para ver con amigos. Y como estoy jugando a ser Pasalacua, le pongo un 4,3 :)

Aqui esta el trailler ROJO ( que no es para todo publico)

http://www.youtube.com/watch?v=GbEv63MXrMc

8 de octubre de 2009

Adios Teleradio Donoso

Ahora creo que lo he procesado mas... Soy una persona que escucha mucha musica, you tube es un buen amigo de la novedad y siempre encuentro bandas nuevas, asi que no tengo tiempo de encariñarme con una sola, no tengo banda favorita, bueno la tenía.
Apesar de que en mi vida había desaparecido la necesidad de tener una sola cosa, como una comida favorita, un color favorito, tambien había desaparecido la necesidad de tener una banda favorita, pero sin querer paso. Me enganche mucho con Teleradio Donoso, en especial con su vocalista Alex Anwadter... me recordaba mucho a como era Jarvis de Pulp, o al esterotipo ingles que tanto amo...y solo tuve que verlo una vez en vivo y no los deje ir mas.
Escuchar cada cancion me daba alegria y creo que les he dedicado a cada amigo mio una de las canciones de teleradio, me llenaban, y me daba alegria bailar a saltitos una de sus canciones. De verdad de los echare de menos.
Ahora entiendo por que habia decidido no tener banda favorita... es complicado separse de ella cuando ella se separa...
Eso si, me sigue gustando alex, me sigue gustando su forma de ser... pero es triste darte cuenta.. que tu banda favorita ya no existe.


Bueno recuerdos... teleradio eras mi banda favorita...






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16 de septiembre de 2009

KANYE WEST INTERRUPTS SUPERMAN ON STAGE

Claro! todos los que tenemos cable, o una cuenta en facebook, twitter, youtube sabemos lo que paso con kanye west. Asi que llego la hora de reirse un poco de este tipo, qu en realidad se mando el mayor condoro de su vida, y lo peor es que ni la persona que defendio lo quiere apoyar ahora.. idiota!

3 de agosto de 2009

Irse ( Cuarto Capitulo)



La imagen de Ursula saliendo de mi casa se me repetía de manera constante. Era como un deja vu que se me repetía mil veces por segundo dentro de un maldito carrusel. Me sentía mareado, molesto y demasiado idiota como para juntar fuerzas y salir a buscarla. Pero mi orgullo me mantuvo dentro de la casa, sin embargo no podía acobardarme si era recién la primera vez que me pasaba. No porque no me había resultado iba a significar que debía bajar los brazos. Que tenía que hacer. Siempre tan indeciso, tan cobarde… ella tenía razón, soy un cobarde, pero no como ella creía. Conquistarla, aunque se pueda pensar lo contrario, a esas alturas no era mi prioridad, solo quería que estuviese en mi vida.

Cuando por fin pude pararme del piso di una vuelta por la casa – casi me caigo de la escalera- con la esperanza de que ella estuviera escondida por ahí, aunque fuera por saber como estaba. Que saliera de detrás de una puerta y que me dijera algo como, “te sientes mejor” o “estas mas tranquilo” o lo que me hubiera encantado “lo siento”, pero no fue así, la casa estaba completamente vacía. Me sentí mucho peor al percatarme de que la casa no tenía ni una alteración producida por ella, no había movido de su lugar ni un solo pelo de la alfombra. Era como si nunca hubiera estado conmigo en la casa. Solo me dejaba esa sensación de alucinación, esa sensación de inseguridad que se tiene cuando uno se enferma y termina en el hospital con 40 grados de temperatura. Tal ves ella era mi propia alucinación, mi propio elefante rosa que se paseaba a mi alrededor y mis 15 años no me ayudaban a sobreponerme. Estaba desorientado, mis pensamientos y mis propios sentimientos se mezclaban con los de mi Ursula rosa. ¿Qué estará pensando? ¿Dónde estará? Eran preguntas que no podía contestar, pero me tenían completamente hundido en el caos. Rebobinaba la escena y le colocaba play en mi mente; miraba como espectador de una película, no entendía a ninguno de los personajes. Pensaba en la razón, en el por qué de haberle dicho tanta cosa, de echarle la culpa. Descargue mi ira con ella, todo mi odio producido por el aislamiento femenino, y no se por qué.

Como pude me arrastré a mi pieza- no pude evitar reírme en el intento de subir la escalera, era un verdadero borrachín, todo bañado en vomito, apestando y balanceándose para todos lados- y me tiré en la cama. Me sorprendí más aun, ni siquiera ahí donde había estado sentada quedó alguna marca de ella. Estuve a punto de revisar muy de cerca el plumón de la cama para ver si había algún pelo de ella, apunto de oler la cama en la búsqueda de su perfume. No lo hice, mi orgullo era demasiado fuerte. No lo sabía ¿Cómo podía ser que recién me estuviera auto-conociendo?

Me acosté en posición fetal. No tengo noción de cuantas horas pasé así, pero si recuerdo que después de un momento levanté los ojos para mirar por la ventana, era de noche y mi oído reaccionó a un sonido en el piso de abajo. Mi padre ya había llegado y estaba urgetiando el refrigerador para encontrar algo probablemente para cenar. Pensé en la cena, no había cocinado y mi papá era inservible en la cocina. La ultima vez que cocino quemó la carne que preparo y por dárselas de chef de televisión casi incendia la casa. Estaba a punto de pararme para cocinar algo rápido cuando mi oído se alerto con un sonido, algo que no había escuchado antes en casa. Tenia dos alternativas, una mi padre estaba completamente enfermo de la garganta y eso le daba una voz aguda y femenina o mi padre había traído una mujer a casa.

Me incliné lentamente, intentando tantear el terreno, para poder pararme. Ya no me sentía mal, pero tenía un sabor horrible en la boca. Aunque me desesperé al sentirme sucio, y probablemente con un olor apestoso que hasta los zorrillos deben odiar, me quedé así por unos segundos, lo tomé como un castigo a mi mismo por lo que le había dicho a Ursula. Pero luego pensé que con esta acción solo le estaba dando la razón a Ursula. Yo solo era un niño, y estaba jugando a ser grande. Me auto-castigaba- ¿Que acaso estaba tan abandonado que yo mismo me ponía penitencias?- y le daba importancia a cosas que no la tenían. Qué importaba que se riera, era algo que en definitiva no hubiera logrado con mis habilidades humorísticas, así que al final no tendría que haberme molestado. Sin embargo, había metido tan a fondo la pata que asumí rápidamente que no volvería a ver a Ursula nunca mas en mi vida, ni siquiera mirando por la ventana de su casa, tal vez en uno que otro sueño, pero mi mente era cruel conmigo, probablemente no le vería el rostro. Más que más era la mente, y ella era la que me había jugado en contra, por su culpa Ursula no se me iba a acercar nunca más.

Cobarde, bazofia, niño; esas eran las palabras que me habían causado tanto daño. Tenía que dejar de ser un niño. El problema era que no sabía como hacerlo. Siempre me había considerado una persona muy madura para mi edad, un poco ñoño para mis cosas, pero no creía que eso causara tanto problema, que por eso se me considerara poco maduro. Me pregunté un montón de veces que fue lo que la llevo a decirme niño, pero mis pensamientos se vieron abruptamente interrumpidos por un ruido que vino acompañado de pasos desesperados bajando las escaleras. Probablemente la chica que venía con mi padre quería ocupar el baño y él pensó que el mío estaba mas limpio que el de él y se lo ofreció. Error. Me imagino que el vomito por el piso y a los costados de la tasa no eran de los mas higiénicos del mundo. Me debía levantar de una vez por todas.

Mientras caminaba hacia la puerta pensaba en el hecho de que mi padre invitara a una mujer a la casa. Yo perdía la última oportunidad con una chica y mi papá tenía una segunda chance. Definitivamente esas son las paradojas de la vida.

Desde que murió mamá no me había enterado de que él tuviera alguna cita, o por lo menos no de una que había llegado hasta la casa. Y me llamó la atención el hecho de que no me preocupé ni un poco. Lo tomé como si fuera algo común en mi casa y no como el acontecimiento del siglo, titulo que se merecía y con honores. Me alegraba notar que podría estarle dando a su vida una segunda posibilidad, pero nada más que eso. Debe ser porque cuando a uno le pasan cosas como que todas las cosas de los demás se ven superfluas, sin importancia o desechables para nuestra mente.

Antes de salir de mi pieza miré hacia el primer piso para no encontrarme con él ni con su cita, al percatarme de que no había moros en la costa me apresuré al baño y saqué todos los implementos de limpieza necesarios para tal increíble desastre. Entendí porque Ursula se había arrancado así de la casa, apestaba a rayos. Cuando terminé de limpiar la tasa sentí unos pasos por la escalera y la puerta de mi cuarto abrirse y cerrarse, y luego otros pasos hacia la puerta del baño.

- ¿Lucas? ¿Estas ahí?- La voz de mi padre no se notaba molesta como pensé que podría estarla.

- Si. Pasa, estoy limpiando.

- Ah... está bien.

- Disculpa si con todo el desastre que tenía aquí asuste a tu amiga- dije mientras guardaba todo.- Por favor dale unas disculpas de mi parte.

- Ah... eso. Tengo que decirte algo. Mira…

- Estas saliendo con ella- Lo interrumpí- Eso está bien. Me agrada que le des una segunda a oportunidad a tu vida. Desde...- no quise decirlo- haz estado muy solo y yo no soy de las mejores compañías que hay, entonces me gusta la idea de que comiences a salir con...- ahora el me interrumpió.

- Déjame ver si entiendo completamente. ¿Crees que estoy saliendo con alguien? ¿Y además te gusta la idea?- dijo levantando una ceja.

- ¡Pues claro! ¿Qué acaso debería molestarme?

- Bueno es que desde...-tampoco quiso decirlo- no he tenido chicas... pensé que podría molestarte que alguien ocupara el lugar de tu madre en la casa. Te lo agradezco hijo, pero aun así tengo que decirte que esa mujer que vino a esta casa no es alguien con quien esté saliendo.

- ¿A no?- dije muy asombrado. Entonces quién podría ser la misteriosa mujer asustada por mi desastre vomitivo.

- Mm... no se como decirte esto- De verdad no sabia como. Estaba muy nervioso, y se rascaba la cabeza una y otra vez.

- Dilo de una vez. Haré el intento por seguirte.

- Claro... mira, la mujer que vino era tu tía...- ¡Por dios! El saber de su presencia de nuevo en mi mundo me aturdió, no me gustaba que ella estuviera cerca. Ella mas toda la familia de mi madre eran los culpables del alejamiento de mi padre, de que él me quisiera menos que a un inquilino al cual se le arrienda una pieza en la casa. Mis pensamientos se movían de manera veloz por mi cabeza. ¿A qué había venido? ¿Por qué mi padre la había traído a la casa? Solo esperaba que mi vomito la hubiera dejado con asco de por vida.- ella te quería pedir un favor...

- ¿Disculpa? Es que me perdí ¿Qué era lo que decías?

- Tienes que concéntrate más Lucas. Me pregunto cómo te irá en el colegio con esa concentración, ¿Debo ir a hablar con tu maestra?.

- Me va muy bien papá, si quieres después te muestro mis notas, pero no cambies el tema. ¿Quién me quería pedir un favor?

- Mm... ¿Que fue lo ultimo que escuchaste?

- Lo del favor.

- Entonces escuchaste todo.

- ¡Papá por Dios! ¿Por qué la tía Alma me quiere pedir un favor?- Solo acordarme de que ella existía me venía como patada en el estomago. Cómo podían haberle puesto un nombre tan puro a un ser tan extraño. Si había que darle una cualidad dentro de un cuento de hadas, la tía Alma era sin discusión el pájaro de mal agüero.

- Está bien...te lo explicare de manera más directa. Recuerdas que hace unos años te conté que esta casa estaba al nombre de tu madre y que ella te la había dejado a ti por herencia.

- Si- Claro que lo recordaba, lo recordaba muy bien.

Hace un par de años quería encontrar cosas de mi madre, algo que me acercara más a ella, ya que no hay nada de ella en toda la casa más que su fotografía. Rebusque por todos lados, hasta que encontré un cajón en el escritorio de mi padre que tenía llave. Intente abrirlo de diferentes maneras y cuando ya estaba intentando sacar la chapa del cajón llegó él y me regañó. Cuando pasaron algunas horas se me acerco y me dejó un montón de documentos: Esto era lo que estaba en el cajón. Ahí descubrí que me había dejado todas las cosas a mí, la casa, el auto, sus cosas, y todo lo que le corresponda heredar a ella. Tenia 12 años.- pero tu no me contaste nada... solo me dejaste los papeles ahí...y no me explicaste nada.

- ¿Y qué querías? ¿Qué acaso te dejara un manual? Pero ese no es el tema. Bueno tu tía quería pedirte que fueras a la notaria mañana para realizar una venta ficticia de la casa.

- ¿Venta ficticia? Me imagino que me explicarás el porque de esto.

- Nos vamos Lucas. Me ofrecieron un trabajo como jefe de sector pero en Providencia y me van a pasar una casa allí. No sabía que hacer con esta casa, hasta que se me ocurrió realizar una venta ficticia y dejársela a alguien de confianza, así no tendría que arrendarla, me da terror que le pase algo a esta casa por malos arrendatarios, y no puedo realizar una venta real porque la casa está como herencia. Le pregunte a tu tía, ya que es la persona de la familia mas cercana que tenemos – Eso era cierto. Era la única que seguía llamando para los cumpleaños, inclusive para el mío, aunque yo siempre tuviera una excusa para no contestarle- y ella no tuvo problema en aceptar.

- Y ¿Por qué entró al baño si lo que quería era hablar conmigo?

- Ah creo que el eso fue error mío. Le dije que tu pieza era la de la derecha, y con eso la lleve directo al baño.

- Me imagino que le dio mucho asco.

- No creas, solo es que ella pensaba encontrarse con el chico responsable del orden de esta casa y se encontró con un baño cubierto por vomito. Fue muy chistoso en todo caso. A todo esto ¿te sientes mal?

- Si y no.

- ¿Cómo es eso?

- Me sentía mal hace unas horas, estuve con vómitos compulsivos. Y me sentí tan mal que preferí irme a acostar, pero ya limpie y ahora no me siento mal... físicamente.

- Presentía que no te gustaría la idea de irte de acá, pero si lo piensas bien Providencia no esta tan lejos y es un buen lugar para vivir. Es muy céntrico y hay muchos lugares donde comprar esas cosas que te gustan...Mm... juegos...revistas... cómics- me asombré que se acordara de algo de mis gustos, pero al mismo tiempo me alegre. Este cambio de trabajo si era una forma de darle una segunda oportunidad a su vida, no de la forma que yo creía, pero si de la forma que él sabía, con el trabajo. Pero solo tenía una pregunta.

- Y entonces ¿A qué colegio voy a ir?- dije buscando algo en lo que no hubiera pensado.

- Bueno aun no empiezan las clases, y los colegios de providencia son medios pretenciosos, además de caros, pero como tendré un mejor sueldo puedo costearte una mejor educación hijo, así que no te preocupes. Podrás asistir a un colegio donde puedas dibujar, se que te gusta mucho.

En ese momento podría haberme dado un paro cardíaco de la pura sorpresa, en una sola conversación me había dado cuenta de que conocía más de mis gustos de lo que yo mismo pensaba. Talvez todo este tiempo, donde me sentía solo e incomprendido por él, era su forma de aislarse y superar todo. O era, simplemente, mi padre era un dios de la manipulación, y ocupaba sus técnicas de venta conmigo. Estaba tan asombrado que al parecer él lo notó.

- ¿Qué pasa? ¿No te gusta la idea de una escuela artística? Que lastima yo pensaba que te seguía gustando dibujar. Como cuando eras pequeño y me llevabas tus garabatos y me decías que eran dinosaurios, al principio me reía de ellos, pero después con el paso del tiempo me di cuenta que cada vez parecían más dinosaurios, hasta que un día… ¡uf! Si que me dejaste con la boca abierta. Tenías talento que “lata” que ya no te guste.

Ya no podía disimular la sonrisa de mi cara. Sentía que por fin me había conectado con mi padre, que podría retomar todo ese tiempo perdido con él. Contarle de las cosas que sentía, y de lo que me había pasado ese día, contarle de Ursula, pedirle ayuda. Esto no podía ser una manipulación de él, estaban mis sentimientos en juego y siempre pensé que aunque él no se me acercara tenía una buena razón, no causarme daño. Así que esto no podía ser puro cuento de su parte.

- Me encanta la idea de una escuela artística papá...- dije finalmente, con un nudo en la garganta- si he dejado de dibujar, pero no me ha dejado de gustar. Lo que me preocupa es la reacción de los siameses...- su cara se alegró. Con esa frase le aseguraba mi apoyo con el cambio de casa- aunque, bueno, me imagino que entenderán... o me harán creer que me entienden por lo menos.

- Que lastima que hayas dejado de dibujar. Dicen por ahí que la practica hace al maestro, pero me sorprende que haya habido algo mejor en tu vida que dibujar... llegaba a ser enfermante tu amor por el dibujo. Me tenías la casa llena de dibujos.

- Es que le dedique ese tiempo a otras cosas... mas importantes en ese momento... hoy ya no se si tenían esa importancia o no.

- Explicate.- volvió a levantar la ceja.

- Es algo que nunca te he contado.

- Primero, ¿estarás metido en problemas si me cuentas?

- No creo, no debería.

- Está bien. Cuéntame- dijo apoyándose en el lavamanos.

No alcance a decirle nada cuando sonó el teléfono. Baje rápidamente a contestarlo, pero no cuando llegue al lado ya habían cortado y me dirigí en dirección a la escalera para subir al baño y seguir hablando con mi papá, pero el teléfono volvió a sonar. Agarre el teléfono inmediatamente.

- ¿Aló?- dije un poco molesto. Pensé que podría ser un niño haciendo “pitanzas” por teléfono, de esos que llaman y cortan, que te tienen con los nervios de punta por el teléfono que suena y suena.

- Sale de tu casa inmediatamente- me era imposible no reconocer esa voz. Ursula se notaba enojada y apresurada.

- ¿Y para qué?- dije demostrando aun molestia.

- ¡Que salgas de tu casa te digo!- y me colgó.

Me sentía en un aprieto. Ursula o la conversación que tanto había esperado con mi padre. No me podía decidir. Así que dejé que mi cuerpo decidiera y en un par de segundos comencé a caminar.



29 de julio de 2009

Mi mundo… Tu mundo (Tercer Capitulo)


Me sentía asombrado conmigo mismo. Me encontraba mucho mas suelto que la tarde anterior y ahora, preocupándome, me daba el tiempo para que me respondiera. Ella también se notaba más contenta y atenta a la conversación- o a mí. No la conocía hace más de una semana y la estaba llevado a cada uno de mis lugares favoritos. Era todo tan distinto al compartirlo con ella, pero lo mejor fue cuando fuimos al Portal Lyon- mi lugar favorito de compras- para mostrarle uno de los lugares donde comprábamos comics con los siameses.
Al entrar a la tienda el vendedor quedó con la boca abierta, me imagino que pudieron ser una de estas razones; número uno, que una chica como ella entrara a una tienda de comics; o dos, que una chica como ella entrara a una tienda de comics del brazo de un tipo como yo. Definitivamente es la segunda, pero me daba completamente lo mismo lo que él pensará, total a pesar de mi campo anti-chicas tenía más vida con chicas que él. Dimos unas vueltas por la tienda y le hable un poco de los comics que conocía y me sentía honrado de responderle algunas de sus dudas y quedar como un erudito en el tema.
-¿Te gustan los comics?- le pregunté para conocer un poco mas de sus gustos.
-Comics… comics…para serte honesta nunca he leído uno...bueno, salvo los del diario.
- ¿Cómo cuales?
- A ver… me gusta… ¿Calvin & Hobbes? Si, así se llaman. El otro que me gusta, y creo que es el que me gusta mas, es uno de un gato y un perro…- dijo distraída, como evitando la conversación- que vergüenza ni siquiera sé que comics me gustan.
-¿Motas?...- esperé alguna respuesta- ¿Un gato y un perro donde todo es muy tierno? Reí un poco. Note que se puso nerviosa y que estaba metiendo la pata, que la estaba haciendo sentir mal- Pero esta bien, si no conoces es mejor comenzar por algo y los del diario están bien- le sonreí para que se sitiera un poco menos avergonzada y su temple cambió.
- Eres muy amable… me haces sentir bien.
Increíble. Hacía sentir bien a una chica. Era demasiado fantástico como para que fuera verdad.
- ¿Vamos?- dijo haciéndome despertar de mi sueño.
- ¿Dónde quieres ir?
- Vi unas tiendas de ropa un poco mas abajo ¿te molestaría?
- ¿Acompañarte?- pregunté sin entender.
- No, dejarme ahí y que te pierdas de mi vida- rió al ver la cara de pánico que coloque- ¡Pues claro, menso! Obviamente a acompañarme.
Bajamos a las tiendas y miró un poco. Dio unas vueltas y de a poco comenzó a acercarse a un estante llenos de zapatos de tacón de muchos colores. Vi que colocó una cara de felicidad al percatarse de unos zapatos amarillos con un tacón muy alto.
- Veo que eres chica de zapatos- dije levantando una ceja dándole a entender que con eso ya había descifrado toda su mente.
- ¿Chica de zapatos?- dijo ladeando un poco la cabeza como un perrito incomprendido- déjame ver si entiendo… crees que soy una chica mimada que basa su vida en la búsqueda del zapato perfecto y que en su afán de búsqueda se compra muchos zapatos que solo termina ocupando una sola vez ¿cierto?- dijo finalmente también levantando una ceja y cruzando los brazos.
Metí la pata hasta fondo, ahora iba a pensar que me molestaba su forma de ser, siendo que era no era así para nada, me causaba mucha gracia su compañía, disfrutaba de su forma de ser.
- No, no creo que sea así- dije finalmente con la esperanza de que esto pudiera tomar un curso mas ventajoso para mi.- Aunque si lo fueras no tendría problema. Pero no puedes negar que te encantan.
- No lo negaré, - acepto cruzando los brazos- pero no me clasifiques como chica de zapatos. Además, para que te enteres, hay otras cosas que me interesan, tengo muchos otros intereses en mi vida. ¿OK?- dijo dándome la espalda y dejando el zapato amarillo en su lugar.
- ¿De verdad?
- Si obviamente- me recalcó sacudiendo un poco su cabeza.
- ¿Cómo que cosas serían?
- Por ejemplo me encanta escuchar música.
- A todos nos gusta escuchar música Ursula, pero por ver un disco uno no coloca cara de niño de 4 años viendo la tienda de perritos, cara que tú colocaste cuando viste ese zapatote.
- ¿Zapatote? ¿Crees que ese es un zapatote?- Dijo sonriéndome incrédulamente.
- ¡Pues obvio! ¿Es que acaso no notas el enorme taco que tienen? Yo no se como alguien podría comprar un zapato así. O sea… ¿cómo pueden caminar con esas cosas? Nunca lo he entendido, siempre miro los zapatos de las chicas y como caminan con ellos y las observo cuando se quejan a escondidas del mundo; se acercan a un rincón y cuando creen que nadie las ve se soban los pies, luego salen cual modelo a caminar por la calle llena de piedras… aunque si se merecen mi respeto, yo creo que si me tuviera que poner uno de esos lo haría solo con la intención de morir, solo imaginate lo que sería caerte con esos zapatos, en especial con esos amarillos...definitivament

e son zapatos asesinos.
- Bueno…- dijo jugando con sus dedos mirando al piso- yo ocupo zapatos así.
No miraba al suelo, miraba sus zapatos verdes con un taco de unos 5 centímetros.
- Bueno- intentando zafarme de esa- con eso solo me demuestras lo mucho que te gustan ese tipo de zapatos.
- Ya, está bien. Me encantaron los zapatos, siempre he querido unos así y mucho cuesta encontrarlos. Por eso la cara de… ¿Cómo era, de un chico de 15 años dentro de una tienda de comics?
Y además tenía buen humor e ingenio - Claro- agregué ya para darle la razón- ¿Nos vamos?
La tome del brazo y la acerque a la entrada.
- ¿Corres?- me preguntó con una sonrisa enorme.
- Si- conteste mecánicamente.
- Ahora veras como una chica fanática de los zapatos te gana en una carrera con un par de zapatotes.
Comenzamos a hacer una carrera bajando por el caracol. Era espectacular ver su sonrisa y sus mejillas sonrosadas por la carrera. Obviamente ganó.
Al salir a la calle recién me pude percatar de la hora que era. No había ido a alimentar a las mascotas de los siameses, pero tampoco era tan tarde como para acabar el paseo. Le pregunté que era lo que quería hacer, pero dentro de las muchas actividades que podríamos hacer decidimos ir a la casa de los siameses a alimentar a Bruno y DC. Comenzamos a caminar hacia la estación de metro. Mientras pasaba la tarjeta por el validador para pasar al andén noté que su rostro cambio radicalmente. Ahora tenía la mirada perdida en la línea del metro, sentí que le preocupaba algo.
- ¿Pasa algo?- pregunté finalmente.
- No. Bueno, si. Es mi mamá.
- ¿Qué pasó con ella?
- Es que cuando te encontré en el supermercado estaba con ella y la he dejado tirada allá. En fin, cuando llegue lo más probable es que termine castigada de por vida.
- ¿La dejaste sola… y te fuiste conmigo… o sea va a creer que yo te obligué a irte conmigo?
- No por Dios- dijo asustada- no creas eso, ella sabe el por qué de que me fuera, y es solo culpa de ella.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
En eso llego el metro a la estación. Nos apresuramos a entrar y nos sentamos en el piso del último vagón.
- ¿Entonces qué paso con tu madre en el supermercado?
- ¿No crees que este no es lugar para conversar ese tema?- dijo con la mirada clavada en la puerta del vagón.
- Bueno, no te preguntaré nada- dije un poco molesto. Odiaba que me dejaran en ascuas.
- Pero… me puedes preguntar otras cosas- dijo mirándome a los ojos.
Quedé en parálisis, no me había fijado que tenía la boca abierta hasta que ella se rió.
- Bueno…- dije para que pareciera que estaba pensando, pero en realidad estaba intentando despejar mi cabeza de esa mirada tan potente- ¿Qué te parece, un pequeño currículo, cuántos años tienes y de dónde vienes?
- ¿Es que acaso no sabes que a las mujeres no se le pregunta la edad? Es muy descortés.- rompió en esa risa de burla que me gustaba oír- Tengo 16 recién cumplidos y antes vivía en el Sur, llegamos hace dos semanas a Santiago por que… a mi papá lo mandaron para acá y como no tenemos parientes a los cuales recurrir me tuve que venir aquí.
- De que parte del sure?- haciendo ese leve tono campesino
- Que chistoso… burlándose de la sureña. Para tu información venía de una ciudad grande. Vivía en Puerto Montt. Y la única diferencia que tiene con Santiago es que acá hay metro y chicos fanáticos de los comics.
- Pero eso es lo que vuelve a Santiago en una cuidad mas importante que Puerto Montt, digo yo.
- Yo pensaba que lo que la volvía más importante era lo administrativo o gubernamental que esta acá, pero si tú lo dices.... pero es este caso estas completamente equivocado. Solo una de ellas es la que lo vuelve más importante, por lo menos para mí.- y me miró tan dulcemente que no aguantaba las ganas de besarla- ¿Dónde nos tenemos que bajar?
- Baquedano- dije aun con la intención.
- ¡Levántate que o sino nos vamos a pasar!
Nos bajamos rápidamente del metro y le mostré el camino que debía hacer para cambiar de línea, a lo que se mostró espectacularmente tranquila y en poco tiempo ya se conocía el camino a seguir.
Ya de nuevo dentro de un vagón no volvimos a hablar. Me sentía extraño y tenía que averiguar por qué había dicho eso, es que acaso yo le gustaba o era otra cosa. Tenía que aventurarme.
-¿Así que lo mejor de Santiago es el metro?- dije para romper el hielo, y continuar con lo que quería saber, cuando llegamos al paradero de buses a la salida del metro.
- ¿Para qué te haces el inocente? Sabes que lo mejor de Santiago eres tú.
Me sonrojé como tomate; no sabía que decir, solo me reí intentando mostrar que entendía la broma.
- Y no lo digo con sarcasmo- de nuevo me miró tan dulcemente que ese fuego de querer besarla volvió a mí- eres el único amigo que tengo acá, ya que mis amigos de el sure ni siquiera me han llamado… eres mi único amigo… mi mejor amigo en Santiago.
Me sentía como en una película donde el chico protagonista se arrepentía de ser amigo de la chica le gustaba porque así no podría nunca ser más que eso…amigos, pero cómo me podía quejar por ser su amigo, era lo mas cerca que iba a estar de una mujer y debía aprovecharlo.
- Pero no puedo ser tu única compañía, debe haber alguien que este contigo siempre… un hermano o hermana, tu madre, no se, algún novio…- reacciono a mis alternativas con una variada maraña de emociones. Al comienzo fue serenidad, luego tristeza y finalmente risa.- ¿He dicho algo malo?
- No- dijo sonriendo- son algunas cosas que creen los hombres… déjame contarte. Primero, soy hija única... por mi familia, mi padre tenía otra familia antes y ahí hay dos hombres, con mi madre solo estoy yo. Con ella hay una relación de odio-amor, no soporto su personalidad, tampoco su manera de pensar, pero la quiero, más que mas es mi madre…- miró el suelo un rato y no levanto la cabeza hasta que se había compuesto de sus pensamientos- y novio no tengo por ahora...-titubeó- o sea tuve… un tiempo… en Puerto Montt, pero me vine y él se quedó por allá.
- Quien lo diría… no pensé que dejarías atrás un novio por venirte a Santiago- Me causó un dolor tremendo saber que en realidad quería a alguien y que yo quedaba fuera de las posibilidades, pero me ayudo a dar un punto a favor de mi no enamoramiento. ¿Cómo me iba a gustar ella, si aunque me gustara sería imposible?
- Respiró hondo y botó el aire por la nariz con rapidez- Para que me conozcas. Aunque debo decir que siento que me conoces demasiado. Siento que me ves y me sacas una foto, que te das el tiempo para analizar las respuestas que te doy y que piensas muy bien que contestar. Espero que si esto es cierto no te quite espontaneidad.
- ¿Yo espontáneo? Siempre me dicen que soy la persona menos espontánea del planeta, veras me encanta planificar las cosas, pero tampoco me disgusto si las cosas surgen y simplemente pasan. Pero me siento mas seguro si las cosas suceden bajo mi plan y vigilancia.
- Entonces… ¿No te ha gustado que saliéramos juntos?- la sonrisa picara en su cara se deslizó coquetamente.
- No, no me ha molestado, pero…- me detuve no sabía como explicarle lo que comenzaba a sentir.
- ¿Pero qué?
- Nada, estupideces de mi parte- Me salvó la campana- Además ahí viene el bus.
Nos subimos al bus con las demás personas y la conversación se detuvo. Durante los 10 minutos de viaje solo miramos por las ventanas y guardamos silencio. Quería tanto contarle de que era mi primera chica, aunque no fuera mi novia, era la primera mujer en mi vida y sentía que debía saber que había roto la maldición. Pensé diferentes maneras de decírselo, pero que a final terminaban de la misma manera, mostrándole mi estudio anterior de chicas, por eso cuando nos bajamos del bus rompí el hielo inmediatamente.
- Te quiero invitar a un lugar.
- ¿A si? ¿Cuál sería?
- Mi casa.
- Me encantaría, pero…- se detuvo de estrépito.
- ¿Pero que?
- No se, me gustaría dejar sorpresas para otro día- dijo levantando los hombros.
- ¡Hey! en mi mundo todos los día son una sorpresa- dije intentando venderme tal cual producto.
- Entonces… mi mundo es tu mundo- declaró sonriendo.
- Mi mundo es tu mundo- repetí embobado.
Caminamos hacia mi casa hablando de árboles y perros. Me conversó de lo mucho que amaba a los animales y de que odiaba la gente que los maltrataba o permitía el maltrato, que le encantaría poder unirse a una sociedad en Chile como la P.E.TA., pero que había estado averiguando y que no existía una asociación que la complementara o que por lo menos cumpliera sus expectativas.
Me sentí nervioso de llevarla a mi casa, es especial por que era típico que mi padre olvidara sus calzoncillos en alguna parte extraña de la casa. Una vez los encontré dentro del basurero, según él era que ya no los quería, pero luego cuando los lavé los volví a encontrar entre su ropa sucia. En una casa de hombres es complicado mantener el orden, pero hacía todo lo posible para que la casa fuera, por lo menos, visitable, ya que no era muy agradable que los dos únicos amigos que tienes no quisieran ir a tu casa por que esta toda desordenada y echa un lío.
El camino a casa se hizo lento y tranquilo, las dos pequeñas cuadras hasta mi casa fueron de lo más apacibles. Le mostré mis casas favoritas y ella realizó comentarios arquitectónicos que nunca pensé que haría; habló de detalles de construcción y de estilos, mencionando inclusive sus favoritos en orden de preferencia, pero toda la charla se vio destruida cuando llegamos a la calle de mi casa. Justo cuando cruzábamos la calle en dirección a mi casa apareció uno de mis vecinos, en realidad uno de los hijos de mis vecinos, Pablo era un chico muy perturbador, siempre estaba observando por alguna ventana de su casa y si uno miraba por unos segundo en dirección a esta se notaba que tenia una cámara de video apuntando hacia la calle.
Él se nos acercó lentamente y nos observó a distancia por un rato, con Ursula no supimos como reaccionar. Finalmente ella sacando toda su personalidad comenzó a acercársele.
- Hola- dijo con una sonrisa enorme en su rostro.
- Madamme- y se inclino en señal de reverencia. Ursula se alejó rápidamente y se acercó a mí.
- Es muy raro este chico- dijo con cara de pánico- vamosnos de aquí.
Nos acercamos a la casa esquivando a Pablo de la manera menos prolija del mundo, casi en zigzag. Saque mis llaves y abrí el portón lo mas rápido que pude.
- Por Dios ese chico llega a dar miedo.
- ¿Por qué tanto así?- dije preocupado.
- Es que no viste su cara- dijo nerviosa.
- Pero relájate no es para tanto ¿o si?- me llamaba la atención el efecto que había tenido en ella. La gente en si no le gustaba como era Pablo, pero yo en cierto punto lo entendía porque solo era otro espécimen mas a la colección y ser tan únicos era estar solos la gran mayoría de las veces. Me pregunto si eso significaba que yo me estaba volviendo un poco más normal con la compañía de Ursula.
- Madamme...aquí no lo soy...idiota- dijo mirando hacia la calle.
- ¿Por que aquí no eres Madamme?- pregunte con curiosidad.
- ¿Ah?... ¿me muestras tu casa?
- Luego me tendrás que responder eso- dije fríamente.
- Pues claro Messie, pero no hoy, te prometo que más adelante lo haré. ¿Me muestras tu casa ahora?
- Pasa adelante.
Comencé mostrándole el living de mi casa, di las gracias de no encontrar nada perturbador en el living, lo bueno es que no tendría que mostrarle ni la pieza de mi padre ni tampoco su estudio, ya que la idea era mantenerla en la casa por lo menos hasta que me escuchara con lo de mi estudio, así que la deje dar unas vueltas por la sala, pero vigilando que no avanzara al pasillo. Lentamente comenzó a acercarse otra vez a la puerta y se paró junto a la mesa de la entrada.
- ¿Quien es ella? ¿tu madre?- Dijo con la foto en la mano.
- Yep, es mi madre.
- Es muy bonita ¿Está aquí? Me encantaría conocerla.
Nunca pensé que llegaría este momento tan rápido, ni a los siameses les permitía preguntar por ella, pero era justo que me lo preguntara ya que yo tampoco le había comentado que ella estaba muerta. El tema tampoco había salido a colación. ¿Qué le iba a decir? ¿Hola soy Lucas y mi madre esta muerta, no me gusta hablar del tema?
- No, ella no está aquí. Ella falleció pocos días después que yo nací.
Su cara me mostró lo típico que sucede cuando digo que mi madre murió, es como que el mundo también se les destruye a ellos. Luego el rostro se les cae de pena por que en su mente pasan los recuerdos que creen que yo debería tener; yo un bebe en brazos de mi padre, luego crecer sin ella, una cocina vacía, cumpleaños y navidades sin ella, la falta de una imagen materna y como que se les prende la ampolleta y creen entender el por qué de mi personalidad, y en su mente dicen: pobrecito le hizo falta una madre.
- Lucas, lo lamento mucho.
- Gracias, pero no te preocupes, es complicado vivir sin ella, pero es así y no puedo hacer nada para que sea lo contrario.
- ¿Te puedo decir algo?
Es en ese momento cuando todos a quienes les cuento que mi madre ha muerto sacan a relucir algún caso, el de una amiga, vecina, conocida, o el clásico “vi en la televisión…”. Así que me prepare para escuchar la anécdota del conocido Ursula.
- Si claro- dije al final con desanimo.
- Admiro tu fuerza- Y sin aviso o preparación alguna me abrazó- de verdad… debe haber sido tan complicado, tu solo con tu padre, ¡Por Dios y para él! Solo criando a un hijo.
- Bueno... no fue solo, en realidad fueron unos 4 años solo, luego llegó mi nana a cuidarme y estuvo conmigo hasta hace un par de años, mi padre tiene una vida muy ajetreada y no tiene tiempo para criar- dije aun con ella rodeándome con sus brazos, mientras yo seguía con mis brazos colgando a un lado de mi, evitando cualquier tipo de contacto físico de mi parte.
- Pero de todas formas- dijo finalmente soltándome de sus hermosos brazos- ella tuvo que haber sido como una madre para ti, debes extrañarla mucho.
- En realidad no. Era una mujer insoportable- Recordaba como mi A eso quería llegar- dije avanzando hacia las escaleras- quiero mostrarte algo. Ven conmigo- y subí lentamente las escaleras, pero cuando llegue arriba me percaté de que ella no venía conmigo.
- No podríamos terminar de ver la casa primero, o mostrarme lo que me quieras mostrar acá abajo- dijo con un gesto extraño, una especie de guiño.
- Continuemos el tour acá arriba, así aprovecho de mostrarte mi pieza- y ahí fue cuando recordé. Tenía el desorden mas grande dentro de mi pieza, no podía hacerla entrar y tampoco podía decirle que no lo hiciera, si yo fui el que le sugirió que entrara, así que le di el aviso inmediatamente- por si acaso, mi pieza... está hecha un desastre, no tiene ni pies no cabeza, pero de verdad necesito mostrarte algo.
- OK- dijo subiendo las escaleras- de todas formas nunca, pero nunca he conocido a un chico que tenga su pieza ordenada, es como un mal de hombres, son desordenados por naturaleza- terminó cuando llego a mi lado- ¿entonces? Veamos esa pieza.
Abrí la puerta y le mostré mi desastrosa pieza, ella no aguanto las ganas y comenzó a reírse por un buen rato mientras daba unas vueltas por la pieza.
- No es tan de desordenada- alargando la palabra “tan”- he visto peores, mucho peores.
- Entonces ¿Por qué te ríes tanto?- dije cruzándome de brazos.
- Es que creo que soy la primera chica en entrar aquí, y me siento un poco cohibida.
Definitivamente comencé a creer que me leía la mente porque dijo la pura y santa verdad. Era increíble lo perspectiva que podía llegar a ser.
- Gracias, era justamente a ese punto al que quería llegar.
- Cuéntame- dijo sentándose a lo indio en mi cama.
- Desde que tengo uso de memoria he tenido una lejanía con las chicas...
- De eso se trata todo esto... ¿De qué las chicas no te quieren?
- Por favor, ¿Me dejas terminar?- dije molestó, odiaba que la gente me interrumpa.
- Discúlpame. Por favor continua.
- Entonces... esta lejanía no es solo con las chicas es con las mujeres en general. Comencé a notarlo cuando llegó mi nana a cuidarme. Me fijaba en como ella me miraba, en que cuando yo estaba en la misma pieza con ella no me hablaba. Notaba que no me miraba por más de unos segundos, y empecé a pensar que había algo raro conmigo.
Crecí un poco y comencé a ir a la escuela, fue entonces cuando me percaté de que ni siquiera la profesora me miraba por mucho rato. Me sentía solo ya que las niñas no querían jugar conmigo y era por eso que tampoco los niños se me querían acercar. Fue entonces que aparecieron los siameses y desde ese momento se han transformado en mis mejores amigos y ya no me siento tan solo, pero el hecho de que las chicas no se me acerquen no ha cambiado hasta hace unas semanas atrás cuando tu apareciste fuera de la casa de los Turner. ¿Entiendes lo que pasa?, ¡Ursula, tu rompiste mi maldición!
- No entiendo. ¿Toda tu vida ha sido un aislamiento femenino?- dijo tranquila por unos segundos antes que rompiera en un ataque de risa.
- Está bien, era lo único que me faltaba en realidad, que una chica se riera de mi vida. Si no te importa, me gustaría que te fueras de mi casa- me sentía molesto, este era el momento donde supuesta mente se rompería en realidad mi maldición y se rompiera este maldito campo anti-chicas. Y ahora era una de ellas la que se reía de mi en mi cara, burlándose de mi ser, de lo que único que estoy seguro que soy.
Quería que se fuera, que se le alejara de mí. Sentía que no valía la pena mostrarle mi mundo, mi vida. Estaba delante de ella completamente abierto, esperando sus preguntas, esperando una reacción, pero que se riera descaradamente delante de mi no era la reacción que esperaba.
Mientras su risa se prolongaba más destruido me sentía. Me comencé a sentir ahogado dentro de mí ser, quería respirar y no podía con mi cuerpo atrapándome. Mi respiración se desvanecía. Me estaba ahogando. Note que Ursula paraba de reírse y que se acercaba a mí mientras yo me caía al piso. Eso fue lo último que recuerdo del momento consciente.
En mi mente pasaban miles de imágenes en constante repetición. Ursula riéndose una y otra vez. Los recuerdos de mi padre en el cementerio: Lukas no mató a Luisa. Lukas no mató a Luisa. Lukas no mató a Luisa. Una y otra vez. Un desfile de chicas por mi cabeza, desde mi nana hasta la profesora, todas las mujeres que no me conocían, pero que yo si conocía muy bien estaban ahí, conmigo, riéndose a carcajadas. Burlándose de mi caída, de mí ser.
Solo pude reaccionar cuando sentí una masa viscosa cruzando por mi garganta. Abrí al fin los ojos, me encontraba en mi baño junto a Ursula, apoyado en el inodoro bañado en vomito.
- ¡Reacciona por favor!- era lo único que escuchaba de Ursula, lo demás era una especie de rugido y una respiración rápida y entrecortaba. Luego me percaté que esos sonidos venían de mí mientras vomitaba.
- ¿Por que no te haz ido aun?- alcancé a articular antes de volver a vomitar.
- No pienso irme y dejarte así- dijo mientras me sobaba la espalda.
- Déjame tranquilo- hable intentando zafarme de ella- ¡No te das cuenta que es culpa tuya todo lo que está pasando ahora!- ya sentado en el suelo y un poco mas tranquilo.
- ¿Así que ahora es culpa mía todo esto?- Su mirada punzante me miraba a los ojos- OK… entonces me voy. Pero antes de irme te diré algo niño. Deja de sentirte la bazofia del mundo, hay personas que en realidad lo son y ni siquiera lo saben. Eres un buen chico… cobarde, pero buen chico.
¿Cómo se atrevía a decirme cobarde? ¿Es qué acaso no entendía que me había arriesgado más que nunca antes en mi vida?- Gracias de todas formas por tu sinceridad. Primero te burlas y ahora me tratar de cobarde, no te das cuenta que nunca había hablado con una chica ¿y tu me dices cobarde?- Estaba anonadado. Nada me salía como planeaba.
- Si, te digo cobarde, porque podrías haber utilizado una técnica mas honesta para conquistarme…- me miró con mi cabeza en la tasa del baño y se fue.
Ella creía que esto era un truco para conquistarla. Solo quería enseñarle mi mundo, mi ser… yo. Era el fin de todo lo que había luchado. Al final dejé en la tasa mis ilusiones y mi desayuno.




13 de julio de 2009

Gracias por hablarme ( Segundo Capitulo)

Pasé unos minutos explicándole a Ursula que en realidad yo no vivía en esa casa, que era casa de mis amigos y que por una tragedia familiar habían tenido que volver a Canadá por unas semanas. Y así me encontré hablándole a una chica después de 15 años de completo aislamiento de su sexo.
Le conté un poco de los vecinos que tendría que soportar, de los que conocía solo de vista pero sabía como eran, de los que conocía relativamente bien y de los que conocía mejor que nadie, los Turner. Me era tan agradable por fin hablar con alguien aunque fueran de cosas banales, pero de todas formas me sentía inseguro ante ella, sentía que con una mirada que me daba sacaba una foto de mi cerebro y que lo analizaba buscando algo. Me hacía sentir completamente indefenso como sin protección.
De repente noté que ya no me miraba, sino que miraba al cielo. Era de noche y unas densas nubes comenzaban a cubrir la luna.
-¿Te estoy aburriendo, cierto?- no me había percatado de lo tarde que era, probablemente mi padre estaría preocupado, y creo que su madre también.
- No en absoluto. Es solo que me percataba de lo insignificante que es mi vida- y me miró con los ojos llenos de lágrimas.
Por Dios, ¿qué iba a hacer? Eran muchas reacciones femeninas para un solo día. Primero me habla, viste hermoso, me sonríe y ahora llora.
- Pero Ursula… no llores por favor...
- Creo que debo irme- me interrumpió- gracias por… hablarme… cuídate. Y Cruzó la calle y entró a su casa sin mirar atrás.
- ¿Hablarme?- Claro, si era yo el que había hablado todo el tiempo y ella no había dicho ni una sola palabra. Además de que las chicas no me hablaran me había enterado que cuando hablaba con ellas no paraba de hacerlo y que lo que lograba era aburrirlas.
Dejé a Bruno dentro de la casa y ordené un poco antes de irme. Me fui maldiciendo las 4 cuadras camino a casa.
Al llegar a casa me percaté de que mi padre había llegado temprano y que se había quedado dormido en el sillón viendo las noticias. Lo desperté suavemente para que se fuera a acostar, pero no despertó.
- Papá... papá- le repetí un par de veces hasta que por fin despertó.
- ¿Lucas?- dijo semidormido- ¿Que horas son estas para llegar a una casa decente?- esa es la frase típica de él, lo de casa decente.
- Disculpa, es que me quedé jugando con los animales de los chicos- era mucho mas creíble a que le dijera: papá me quedé conversando con una chica hasta estas horas de la noche- y no me percaté de lo tarde que era.
- Bueno... yo ya tomé once, así que ve tú que comes.
- Ok, yo echaré un ojo por ahí.
Subí a mi habitación lentamente, ya que no tenía nada que me apurara, pero cuando entré y coloqué la cabeza en mi almohada reaccioné. Había pasado una hora mínimo conversando con una chica, bueno hablándole a una chica, pero que importaba si había hablado o conversado con ella, lo importante era que no había arrancado de mí, que se había quedado y escuchado, por lo menos, sin desesperación. Comencé a repasar mi momento junto a ella, y no se por que pero el recuerdo me era aun mas maravilloso que el momento en si, ahora recordaba mas detalles de su cara. Era pecosa, su piel era blanca, ocupaba poco maquillaje, solo reconocí delineador y rubor, ya que su boca tenía un color rojo natural, sus orejas eran ovaladas y pequeñas, le gustaba pintarse las uñas por que tenia manos y pies con un color naranjo suave, nunca le vi las cejas ya que ocupaba una denso flequillo hasta bajo de estas. En resumen era preciosa y más aun bajo el brillo del atardecer; y ya cuando nos alcanzó la noche la luna logró que su piel se viera incluso más blanca que antes dándole profundidad a sus enormes ojos redondos.
No quería confundir mis sentimientos, pero hablar con ella me daba una sensación tan apacible, tan relajada, que no podía evitar pensar que en realidad me estaba enamorando de ella, pero todas estas emociones se desvanecían cuando caía en cuenta de que me miraba o respondía con algún gesto a mis comentarios. Tal vez era un poco pronto para decirlo con seguridad, porque podía estar confundiendo esta sensación de nervios y relajo, el sentimiento de mi primera “conversación” con una mujer, con el de amor, pero no me iba a quedar sentado sin poder analizarlo.
Encendí la computadora y comencé a escribir un correo electrónico para los siameses, los únicos con los que podría conversar un tema así, pero me detuve después de preguntarles como estaban las cosas por allá. No sabía como decirles que por fin había hablado con una mujer. Finalmente borre todo y decidí escribirlo como telegrama.

Espero que estén bien por Canadá. Tengo muchas cosas que contarles. Amo a su gato. Me hizo conocer una chica. Los quiere y extraña. Lucas.

Y envié el mail. Después de eso no sabía que hacer, pero me sentía un poco mejor, ya le había contado mi milagro a dos personas, y eran las justas y necesarias, y solo quedaba esperar unos días para poder recibir un mail con el cuestionario sobre ella. Pero aun no procesaba bien el día. Para poder pensar comencé a buscar un cuaderno donde guardaba mi estudio femenino, tal vez ahí podría encontrar alguna respuesta sobre Ursula, pero no lo encontraba por ninguna parte, ya que mi habitación era un completo desastre. Así que comencé a ordenarla.
Tenía cosas que juraba que ya no existían. Una cantidad increíble de papeles de la escuela que databan de hace diez años atrás. Libros por montón, comencé a apilarlos en un rincón para dejarlos juntos, percatándome de que tenía una excesiva cantidad de ellos, y lo peor era que los había leído todos. Luego encontré unas carpetas llenas de los dibujos que hacíamos con los siameses, teníamos hojas y hojas llenas de viñetas sobre un chico nerd con superpoderes. Comencé a leerlas y a recordar los momentos de mayor inocencia y niñez con mis amigos. Recordé las ganas que tenia de estudiar artes en el extranjero, por que en Chile al arte no se le abren muchas puertas, pero todo había quedado en la idea porque abandoné el dibujo cuando comencé mi estudio mas serio sobre las mujeres y después de eso no lo había retomado.
Busqué un lápiz grafito y un tiralíneas entre el desorden y comencé a trazar líneas y a pensar en el día que había tenido, pero ahora ya no pensando en ella, sino en lo que yo había sentido, en mi rara sensación y en mi cabeza.
Me sentía tan extraño, como si me faltara algo, no algo como que no pudiera respirar si Ursula no estaba conmigo, era otro tipo de falta, era la idea que no podía descifrar una reacción de mi mismo y que necesitaba entenderme. Bastante complicado de explicar. Es en si la idea de que ella no me prestó atención y yo seguí hablándole como si le importara lo que estaba diciendo. ¿Por qué lo hice? No debería haberle hablado, me mostré como un ser que no se preocupa por si mismo, que le da lo mismo humillarse por un poco de atención, y dentro de los cabales estoy al limite del egocentrismo, no me desespero por atención, mientras yo me entienda esta todo bien. Pero ahora era ella la que al parecer había entendido que yo necesitaba hablar con alguien, que me sentía solo, o tal ves era ella la que en realidad quería hablar, que era ella la que quería decirme algo y yo con mi constante parloteo se lo impedí. Podía ser que tuviera que ver con lo que me dijo antes de ponerse a llorar eso de que su vida era insignificante.
Mientras pensaba en todo esto sentí el teléfono sonar. Miré el reloj para saber que hora era, eran las 2 de la mañana. El tiempo se me había pasado de largo pensando en una simple tarde con una chica. Por dios Santo que mal estaba. Baje por las escaleras para contestar, pero no alcance a llegar al living y ya mi padre me traía el teléfono inalámbrico.
-Estas no son horas de llamar a una casa decente Lucas. Pero como son tus amigos desde Australia te lo aguanto- dijo muy enojado.
- Son de Canadá papá, no de Australia. Y gracias, les diré que no llamen tan tarde- dije de regaña dientes.
No podía creer que mi padre siguiera despierto, probablemente se había quedado en pie para estudiar algún documento para las ventas del día siguiente. Era tan común de él. Siempre estudiando cada habitación de una casa que mostraría a alguna familia al día siguiente, se aprendía cada detalle, le encantaba estar preparado para cualquier pregunta extraña que pudieran hacer los compradores, era increíble. Recuerdo vivamente una vez, yo de unos 8 años, mi nana no pudo llegar a la casa y tuve que acompañar a mi papá a vender una casa. Yo era tan pequeño y juguetón que comencé a jugar con el hijo de los compradores. La casa que mostrábamos con mi padre era enorme, tenia 3 pisos y 10 habitaciones, típica casa antigua, con una pequeña mansarda. El chico y yo decidimos ir a la mansarda a jugar y a investigar. Estaba todo muy oscuro y comenzamos a jugar entre las cosas que aun quedaban. Entre gritos, corridas y saltos el chico se cayó al piso y se rompió 4 dientes de una sola vez, el griterío fue tan que en unos pocos segundos sus padres, y el mío, ya estaban a nuestro lado. Los padres comenzaron a creer que la casa tal vez era muy insegura para un niño pequeño, cosa que hubiera sido desastrosa si es que mi padre no sacara a relucir sus conocimientos sobre la casa. Finalmente terminó vendiendo la casa por mas dinero diciéndoles que en su registro de habitantes de la casa habían vivido 16 niños en total, desde no se cuantas generaciones, y que todos habían vivido hasta alta edad sin sufrir ningún accidente en la casa.
Subí las escaleras corriendo para poder hablar con los siameses con más tranquilidad. Escuchar sus voces nuevamente me alegro tanto que hasta se me llenaron los ojos de lagrimas.
- Te hemos llamado apenas leímos tu correo- Dijo Trevor agitado de la emoción.
- ¿Qué esperas para hacernos un resumen de lo que ha sucedido?- dijo Travis. Así que comencé a narrarles lo más exacta y rápidamente que podía.
- ¡Awesome!- gritaron al unísono porque, aunque yo era el del campo anti-chicas, a ellos tampoco les iba muy bien y se podría decir que esto era lo mas cerca que habíamos estado de una.
Contarles todo me relajó a tal manera que un bostezo logró salir de mi boca.
- Are you sleepy?- pregunto Trevor reaccionando al bostezo.
- Si, un poco.
- Deberías ir a dormir ya es bastante tarde.
- ¿Qué hora es por allá?
- Son las doce y pico, ¿allá son las 2 y algo, cierto?
- Si, ustedes también deben estar cansados.
- Un poco, pero lo peor es que nosotros no avisamos que ocuparíamos el teléfono para una llamada de larga distancia- dijo Travis acompañado de una risa que me hizo extrañarlos un poco mas.
- Y… ¿Cuándo volverán?
- Mmm… nos quedan un par de semanas de Visa, pero no te preocupes pronto nos tendrás que presentar a tu novia- dijo Trevor haciendo un efusivo énfasis en la palabra “novia”.
- ¡Que no es mi novia!- me había puesto rojo como tomate.
- ¡Ya!, lo que sea. De todas formas vas a tener que presentarla.
- OK- dije finalmente- pero ya váyanse a acostar antes que su madre se enteré de que llevan un buen rato haciendo una llamada de larga distancia.
- ¡Si Mamá!- Dijeron riéndose - Adiós Luk, cuídate.
- Ustedes también. Nos vemos pronto.

Mientras colgaba me percaté de lo mal amigo que era. No les había preguntado nada sobre su abuelo o su familia. No me quedaba otra que enviarles un mail para hacerles preguntas sobre el tema, pero estaba tan cansado que preferí hacerlo al día siguiente.
Dejé el teléfono en mi escritorio y ordené rápidamente lo que me quedaba por guardar. Saqué mi cuadernillo de dibujo de la cama para colocarlo con los otros cuando miré el dibujo que había echo mientras hablaba por teléfono. Había dibujado a Ursula con su vestido de lunares y su pelo suelto.
Caí de nuevo en el análisis, pero esta vez me acosté en la cama, debía levantarme temprano al día siguiente para ordenar mi desastre de habitación antes de ir a la casa Turner. Después de volver a repasar mis pensamientos comencé a caer en un sueño. Me encontraba corriendo detrás de Bruno en una calle muy angosta, y cuando llegábamos al final de la calle se abría a una plaza llena de ancianos jugando ajedrez. En una banca de la plaza estaba Ursula dándole de comer a las palomas, pero no era una Ursula vieja, sino era una Ursula mujer, de unos 25 años. Me le acercaba a saludarla, pero ella se paraba y comenzaba a alejarse de mí. En ese momento desperté en un soleado día jueves.
Cuando me levanto tengo una extraña rutina que hago desde que tengo memoria. Me levanté de la cama y me senté por unos minutos a respirar, algo parecido a descansar de dormir; a estirarme y a rascarme la cabeza, para despertar a las neuronas. Luego bajé a la cocina a ver que me deparaba el futuro para el desayuno. Mi padre ya se había ido y no había nada “desayunesco” para esa mañana, había un bistec de la noche anterior y unos tomates, tendría que prepararme un almuerzo para el desayuno- cosa que en realidad no era anormal en mi casa. Mi padre al ser un hombre tan ocupado, con un trabajo absorbente, con un único hijo, ideal recuerdo de su más preciado y perdido amor, no dedicaba tiempo en preocuparse de mi desayuno. Aunque lo entendía, porque hasta para mi era difícil lidiar conmigo mismo, no porque fuera una persona de mal carácter o mañoso, sino porque no era un chico normal. Mientras todos los hijos de los amigos o compañeros de trabajo de mi padre jugaban fútbol, yo leía libros sobre la ambigüedad de las cosas, mientras ellos iban de excursión a la montaña yo iba a una convención de dos días sobre los “Archivos secretos X”. En definitiva no era un chico normal, era más que nada un espécimen que vivía en una sociedad donde no lo aceptaban y esto tenía un poco desilusionado a mi padre por no ser como todos, por no tener de que jactarse conmigo.
Mientras calentaba el bistec miré el calendario, me quedaban pocas semanas para comenzar la escuela, los siameses llegarían justo para comprar los uniformes y entrar a clases, o sea más semanas de soledad. Estaba bastante contento por volver a clases, pues así mantenía mi mundo ocupado, entre los viajes de ida y vuelta, más las tareas de las 10 asignaturas, en especial las de Artes Visuales ya que a mi profesor, el Señor S- así comenzamos a llamarle con los siameses a causa de una imitación de Superman que hizo cuando creía que no había nadie mirándolo- le encantaba agregarnos tarea, decía que le encantaban nuestras ideas, que eran de lo mas originales, en realidad nuestras ideas eran de lo mas copiadas porque las sacábamos de los comics, y siempre creímos que él lo sabía y que solo le daba gusto vernos y compartir este mundo; a todo esto sumarle mis actividades extracurriculares, que en realidad se resumían en ir a la casa Turner.
Así con todo este tiempo ocupado no estaba muy cerca de mi padre, porque justamente en Marzo es el aniversario de la muerte de mi madre y él se coloca muy sensible, no me gusta verlo así, opto por guardar las distancias. Además intento olvidar las fechas de ese mes pues es el mes de mi cumpleaños.
Cuando yo nací mi madre quedó en muy malas condiciones y yo tampoco venía de la mejor manera. Nos separaron para poder cuidarnos, ella con el tiempo comenzó a empeorar, yo a mejorar. Mi padre no sabía si estar con el hijo o con la madre, pero prefirió estar conmigo, pensó que así mi madre estaría tranquila, pero ella quería tenernos a ambos junto a ella, decía que no pretendía irse sin conocerme. Soporto el cansancio hasta que me pudieron llevar a su lado. Luego de eso tuvo una increíble mejora y todos pensaron que se iba a mejorar, murió cuando yo tenía 7 días de vida.
Aun recuerdo cuando tenía 4 años y estábamos en el cementerio visitándola, mi padre era aun cercano a mi y nos acompañaba mi abuela por parte de madre, no recuerdo como era mi relación con ella antes de eso, pero de repente comenzó a llorar, mi padre se acerco a socorrerla, pero ella se rompió en llanto, lo que alcancé a escuchar fue: él tiene la culpa Andrés… él tiene la culpa. Mi padre la alejo y le dijo muy tristemente: no… él no la tiene… Lucas no mató a Luisa. Memoricé esas líneas en mi cabeza para cuando pudiera entenderlas, luego comprendí que mi abuela me odiaba por matar a mi madre, pero no entendía por qué creía eso. Luego de eso mi padre comenzó a distanciarse de mi, a los pocos días llego una nana a la casa que me cuidó hasta que tuve 14 años y pude cocinar y cuidarme solo según mi papá, creo que él también se quedo con la duda de si yo la había matado o no. Por eso el mes de Marzo no me gustaba y me sentía aliviado de por fin ocupar mi tiempo en algo en lo que nadie me molestaría.
Mientras comía el bistec desvié mis pensamientos completamente a la escuela, tenía uniforme para ese año- el mismo del año anterior- pero me faltaba comprar los útiles. Recordé que mi padre me había dicho que sacara dinero del cajón de su mesita de noche para poder comprarlos, así que se me ocurrió que era un buen día hacer las comprar escolares.
Luego de desayunar fui en búsqueda del dinero y salí hacia el supermercado a comprar. El camino hacia el supermercado fue rápido y libre de molestias. No había mucha gente en las calles y me sentía mejor de todos mis rollos mentales, así que iba con una muy buena disposición para comprar lo necesario para la escuela.
El supermercado estaba lleno de chicos comprando cuadernos y materiales para el año, cada uno iba acompañado de sus padres, yo novedosamente iba solo, pero era mejor así, me sentía como un hombre independiente y me gustaba sentir que les podía dar envidia a los otros chicos, además ningún pensamiento de abandono o soledad debía arruinar mi día, me había propuesto que sería lo mejor posible.
Ese día era un verdadero caos, todo estaba por el suelo, dificultándome más aun la búsqueda de los materiales. Soy bastante quisquilloso con las cosas, y me gustan que no tengan ninguna señal de daño, al mismo tiempo deben tener un tipo de hoja- no me gustan las azules, siento que me deprimen-, mas tapa dura y doble espiral. Al final el diseño de la portada me da lo mismo, pero evito los que tengan muchas flores o mariposas. Por eso, decidí darme unas vueltas por el supermercado buscando la sección de dulces para comer algo mientras buscaba- lo pagaría después, soy casi autista, pero no ladrón-. Cuando llegue y comencé mi búsqueda del dulce perfecto para la espera- demostrando el nivel de “quitosidad” al cual podía llegar- desvié mi mirada a la zona de ropa del supermercado, por lo demás marcada por el color azul oscuro de los uniformes escolares, y mi plan del día de soledad perfecto encontró, digámoslo así, un pequeño desvió.
Ursula caminaba furiosa con vestido verde hasta las rodillas ceñido en la cintura alejándose de la zona escolar y sentándose en el piso en la sección de electrodomésticos refunfuñando algo que no pude entender. Me quedé tan perplejo mirándola, y viendo lo tierna que se ponía cuando se molestaba, que se percató que alguien la miraba y me lanzó una mirada de odio, pero luego se le suavizo el rostro y se paró del piso lo mas rápido que pudo para acercarse a mi. Casi a saltos llegó a mi lado, me agarro del brazo y me giro hacia la dirección contraria a la que miraba.
-¿Quieres dar una vuelta?- dijo levantando una ceja.
- Claro- respondí mecánicamente. Es que acaso no me podía negar a ninguna de sus peticiones- ¿Dónde quieres ir?
- No se… tu eres el que lleva viviendo en Santiago…
- Quince años- agregué.
Entonces, ¿Qué esperas para mostrarme tu mundo?

26 de mayo de 2009

Lea y comente despues si quiere

Desde que era pequeño tuve cierta lejanía con el sexo opuesto. Para mi las niñas eran un universo paralelo al que no entendía, y no por falta de observación, o por que no me gustaran, sino por que simplemente éramos como dos imanes que se miran con los mismos polos y terminan por repelerse guardando las distancias. Debo decir que ya entrando a la adolescencia el tema se transformó en una obsesión que ocupaba todo mi tiempo. Solo me bastaba con mirar a una de mis compañeras de clase por más de cinco segundos y esta se paraba de su asiento con cara de molestia luego de percatarse de que la miraba. Inclusive lograba este efecto en la maestra de la clase, es difícil de creer, pero nunca me preguntó nada en clases, y cuando me nombraba para pasar asistencia no esperaba que le contestara solo me miraba de reojo y colocaba la marca correspondiente a mi asistencia.
Aun no entiendo el por qué de este fenómeno, y por eso aun no lo acepto. Un día, cuando era simplemente un niño de 6 años, miraba en la televisión un reportaje sobre otro niño de siete años que se sentía rechazado por los otros niños de su edad por que él tenía una protuberancia en su cara y algunos niños eran muy crueles con el o sentían miedo al verlo. Él lo solucionó, se operó y lo superó. Ese día me mire en el espejo buscando protuberancias en alguna parte de mi cuerpo que tal ves no había visto antes, ¿Qué fue lo que encontré? Ninguna. Más aun me costaba entenderlo, no era mi cuerpo lo que las alejaba ¿Entonces? No tenía nada físicamente extraño, era un chico bastante normal, muy delgado y con algunos movimientos torpes debido a mi sorpresivo estirón al entrar en la adolescencia, pero eso no podía ser el motivo por el cual las mujeres, por decirlo de alguna manera, me odiaran.
El hecho de ser el hijo único de un viudo no me ayudó y que además este jurara sobre la tumba de mi madre que siempre la amaría y que nunca tendría a otra mujer en su vida, bueno, mucho menos. Además, como él trabajaba bastante como corredor de propiedades me tenía en un mundo vacío de cariños y mimos. Así que en mi vida no existía la presencia femenina, salvo la que yo mismo me construía. Para poder entender más al sexo femenino comencé a leer revistas de chicas y así reconstruir su mundo lleno de color rosa, flores, mariposas y fiestas de pijamas. Pero mis estudios se vieron detenidos por mi padre un día que me encontró leyendo una de las revistas que había comprado esa mañana en el supermercado después de la escuela. Él sospechó que mis intenciones con las revistas eran mas intimas de lo que yo le intentaba explicar, pero cuando le dije que quería conocer cómo eran las mujeres, solamente logré confirmar sus pensamientos y que me diera un sermón sobre sexo de mas de dos horas, del cual solo pude sacar como resultado que ni mi padre conocía bien a las féminas.
Tal vez no hubiera podido soportar la niñez o la adolescencia de no ser por mis dos únicos amigos. Travis y Trevor eran una pareja de siameses que llegaron a Chile desde Canadá en los años en los que yo iba en segundo de enseñanza básica. Eran dos niños fanáticos de los superhéroes de la DC, que tenían en su pieza repisas y repisas llenas de juguetes traídos desde Canadá. Cada uno tenía su favorito, Travis- bajo y con el pelo rubio- adoraba a Batman y cuando niño le encantaba ocupar una capa con capucha de su madre y saltar de entre los juegos con el símbolo del murciélago en el pecho y simulando la imagen del volador con las alas extendidas a punto de alzar vuelo. Mientras que a Trevor- extrañamente más alto que su hermano, le sacaba mínimo una cabeza más, y de cabello más castaño- le encantaba Flash, y le fascinaba correr por el patio haciendo sonidos de velocidad. Sin ellos hubiera sido un bicho raro también para los varones de mi escuela. Crecí con Travis y con Trevor inclusive con el paso de los años la gente nos comenzó a decir “Los trillizos Turner” dándole un toque genial que se traspaso hasta la familia Turner de la que me trasformé en otro miembro.
Una noche mientras jugábamos videojuegos en la casa Turner sonó el teléfono. Siempre que la señora Turner contestaba el teléfono se escuchaba un gran “hola” lleno de felicidad, ya que le encantaba mantenerse en contacto con todo el mundo por teléfono, pero ese día no se escucho el clásico saludo sino un respiro de ahogo que nos hizo levantarnos inmediatamente del sillón para ver que era lo que sucedía. Con los ojos llenos de lágrimas y la constante respiración ahogada ella dejó caer el teléfono al suelo, los siameses reaccionaron muy velozmente y se le acercaron para saber que era lo que le sucedía.

-¿Qué es lo que sucede mamá?- dijeron los siameses con voz unísona.

Pobre mujer solo miraba un vacío detrás de nosotros, mirada que no comprendíamos, y que lamentablemente mas tarde comprendí. Tocando las caras de sus hijos y con un gesto femenino que rondaba entre la tristeza y melancolía nos contó que había recibido una llamada desde Canadá, que era su hermana mayor y que la llamaba para darles muy malas noticias. El abuelo de los siameses había fallecido de un ataque cardiorrespiratorio y debían viajar lo mas pronto posible a Toronto para su funeral. La familia viajó esa misma noche cargada de maletas y tristezas, dejándome a mí y a mi padre como cuidadores de la casa mientras ellos no estaban. No supe como demostrarles a los siameses el dolor que me causaba verlos sufrir, adoraban a su abuelo, el fundador de su pasión por las historietas de Superhéroes, y ahora ellos debían ser los superhéroes de su madre que ya dentro del auto seguía atrapada con la mirada en el vacío.
A mi padre no le gustaba estar mas de cinco minutos en la casa de los Turner decía que era “ambiente muy de esposa”. Siempre he creído que con eso se refería a un “ambiente muy de su esposa”, mi madre; y por eso solo yo iba a darle de comer y beber a las mascotas de los siameses- al gato Bruno que por supuesto pertenecía a Travis y la Tortuga Dugriano Castellano, mas conocido como “DC” de Trevor - estas mascotas eran lo que tenía para reemplazar a sus dueños y cuando estaba con ellas aprovechaba el tiempo lo mas posible jugando o acariciándolos.
Una tarde mientras jugaba con Bruno a la pelota en el jardín principal, por un intento de probar las habilidades gatunas de mi nuevo amigo, lancé la pelota hacia afuera de la casa, bruno y yo corrimos lo mas rápido para que esta no se escapara y cuando salimos hacia la vereda para encontrarla me percaté de que no estaba en ningún lugar. Preocupado por perder la pelota regalona de Bruno, comencé a buscarla entre las enredaderas de la casa con la cabeza metida hasta el fondo para poder ver con claridad. Ya con mala gana y con la idea de que tendría que gastar mi mensualidad en una nueva pelota para Bruno saqué mi cabeza de entre la planta.
- ¿Esta pelota es tuya?- escuché que decía una voz que venía detrás de mi y me giré rápidamente para ver quien era la persona que había encontrado la pelota.
No podía creerlo, era una chica y me estaba hablando, me estaba hablando a mí.
Atiné a responder nada. Solo me dediqué por unos segundos a mirarla lo más detalladamente posible. Pelo castaño hasta la cintura, enormes ojos cafés con el leve tono de dorado, una boca un poco regordeta con las comisuras sin definir.
Nunca en mi vida me había hablado una chica y no sabia que hacer. Solo me acerque a ella con cara de desconfianza, sin velocidad, solo con sigilo. Le quité la pelota de las manos y me alejé de ella en dirección a la casa. En la puerta estaba Bruno lamiéndose una pata, lo tomé con mi mano libre y entré a la casa.
Cuando estuve dentro me acerqué inmediatamente hacia la ventana para poder seguir con mi observación, pero ella ya se había ido. Estuve mirando por la ventana por horas para ver si ella aparecía. Me sentía arrepentido, avergonzado, pero por sobre todo molesto, molesto conmigo mismo. Cómo puede ser que ahora que por fin una chica se me acercaba yo actuara como un perfecto desquiciado mental. Esto solo era la prueba de algo que tal vez todas las chicas de la cuidad pensaban, yo era definitivamente un completo idiota. Después de un rato mirando por la ventana, acepte que ella en realidad no iba a aparecer de nuevo por la casa, era de esperárselo de todas maneras, por que si de repente intentas ser amable con una persona y ella reacciona como un psicópata, obviamente no querrás volver a tapártelo. Pero aun albergaba alguna esperanza y me propuse volver todos los días a la misma hora hasta que apareciera otra vez- cosa complicada como ya dije. Hasta repetí la rutina de la pelota por un par de días para ver si mi cabeza me estaba jugando una mala pasada y esa chica era solo una ilusión.
Una tarde, ya bastante aburrido, sentado en la sala de estar, extrañando a mis amigos y acariciando con el meñique a la pequeña tortuga DC, sentí ruidos afuera en la calle. Emocionado me acerque a la ventana- pensé que podían ser los siameses que regresaban de Canadá y me rescataban de mi soledad porque, a pesar de la simpática compañía de mis amigos Bruno y DC, acariciarlos y jugar con ellos no era lo mismo si no estaban con ellos- pero cuando miré por la ventana me lleve la sorpresa mas grande del mundo. La chica estaba parada frente a la puerta de la entrada mirando hacia adentro. Yo miraba por la ventana con la boca abierta y con un pánico tan grande que no me podía ni mover. Lo único que me hizo reaccionar fue el dolor de las garras de Bruno sobre mi espalda al escalarme para mirar por la ventana. Ella seguía ahí mirando, pero ahora miraba hacia la ventana, aun me pregunto si me veía a través de la delgada tela blanca. Me armé y reforcé en valentía y comencé a caminar hacia la puerta de la casa para hablarle. Mientras caminaba pensaba que decirle, no podía ser cualquier cosa, no podía ser una estupidez, tenía que controlar toda reacción de mi cuerpo, no quería asustarla con uno de mis gestos y así no volverla a ver nunca mas. Antes de abrir la puerta me miré en el espejo de la entrada no en búsqueda de alguna protuberancia sino revisando que todo estuviera en su lugar, que mi ropa estuviera limpia al igual que mi cara y cabello. Tomé el pomo con mi mano y salí por la puerta hacia ella.
Hoy llevaba el cabello recogido en una coleta tan alta que le dejaba el pelo a la altura de la nuca. No era su mejor look, ya que me había fascinado con su cabello suelto, pero de todas formas era subliminal verla, se veía hermosa. Noté que estaba igual de nerviosa que yo, ya que jugaba con una de las gasas de su vestido amarillo con lunares blancos. Me recordaba a las fotografías de mi abuela en los años 50, y ahora esta chica era una imagen vintage de esa época.
Llegué a la reja de la entrada y esperé unos segundos, nadie dijo nada. Así que abrí la puerta y la invite a pasar con el gesto de la mano.
- No gracias, de verdad me encantaría, pero no puedo- fue lo que dijo en respuesta a lo único que me atreví a hacer.
Había fallado, nunca la conocería. Mi rostro se desfiguro, me sentí desilusionado, y ella reaccionó.
- No por favor no te sientas mal- titubeó- es que llevo como media hora parada acá afuera y mi madre se pregunta por que estoy aquí y si no vuelvo a la casa pronto…- suspiro- probablemente se moleste- y sonrió. Ese fue el momento en que tuve que reaccionar, estaba sonriendo, estaba sonriéndome, nunca en mi vida una chica me había sonreído.
- Pero podemos conversar desde la puerta para que nos vea, y puedo traer a Bruno, el gato, para que tengas una excusa- le dije arriesgándome mas que nunca, me sentía tan pequeño parado junto a ella. Ella era una diosa y yo solo un idiota mortal.
- OK- dijo finalmente- ve por él.
Corrí a la casa por Bruno que ya me estaba esperando en la entrada, lo tome en brazos y lo llevé hacia donde estaba ella. Solo pedía que no apareciera ningún perro que pudiera asustar a Bruno. Por Dios, ya me imaginaba la escena. Ella con el gato en brazos y de repente Bruno la rasguña desesperadamente por el temor a un enorme Rottweiler. Así que cuando llegue a ella miré a todos lados para asegurarme la ausencia de los perros de los vecinos.
Intente pasarle al gato de manera de no tocarla, pero ella rápidamente me lo sacó de los brazos y se lo colocó en el pecho como si fuera un bebe al cual hay que botarle los gases.
La imagen era perfecta para mi mente, el cielo a medio atardecer, una brisa suave soplando su vestido, Bruno muy tranquilo y yo observándola como si fuera una estatua. Era asombroso estar con ella, este era un momento en el que los siameses seguramente dirían: ¡This is fucking awesome!
- ¿Cómo dijiste que se llamaba?- Y además su voz era bella.
- Lucas López- dije rápidamente sin pensar que en realidad había pedido el nombre del gato y no el mío.
- ¿El gato tiene apellido? Que graciosos, pero espera- se dio cuenta de mi entupido error- ¿no dijiste que el gato se llamaba Bruno?
Sentí a la vida burlarse de mis acciones. Coloqué la cara más relajada que tenía y me corregí.
- Disculpa tienes toda la razón, el gato se llama Bruno- los nervios me comieron y tartamudeé- yo soy Lucas López.
Por eso las mujeres no me hablaban por que era un entupido tartamudo.
Ella paró de acariciar a Bruno. Este era el momento que estaba esperando, era el momento donde ella se daría media vuelta y se iría. Y me prepare para volver a ver la misma mirada de siempre, la mirada que dice: eres un idiota, me voy. Pero ella no reaccionó con esa mirada.
- ¿Así que Lucas? Yo soy Ursula y soy tu nueva vecina, vivo al frente.



ESTE ES EL PRIMER CAPITULO... ASI QUE SOLO QUIERO COMENTARIOS SOBRE LO QUE CAUSE NO SOBRE REDACCION!

1 de abril de 2009

Hablemos de... las relaciones de pareja


Cuando uno está enamorado siente diferentes cosas, algunos sientes las clásicas mariposas en el estomago, otros ( también clásico) les sudan las manos, se colocan nerviosos, dicen mas estupideces de lo normal... pero estos sentimientos son de los primeros meses de pareja. Luego las relaciones comienzan a ser un poco mas complicadas que un nervio constante... aparecen muchos lados de una misma personas, sacamos los celos, la ira, lo mal genio, lo simple y lo bulgar, por que no podemos negar que en realidad somo tan bellos al comienzo, nos arreglamos, y somos perfectos, pero luego mostramos como realmente somos, seres comunes y con defectos y ,aunque suene muy fuerte para oídos débiles o muy fifis, también cagamos y nos tiramos peos.
Entonces, dejemos pasar el tiempo... llegamos a una relación que ha cruzado el limite de los 3 meses ( tengo varias teorías sobre el tiempo, pero las detallare mas adelante) y dentro de la pareja se creen conocer muy bien, descubren pequeñas mañas, que ahora parecen lindas o únicas, descubren gustos secretos y cosas en común, historias de familia, pero ninguna de estas cosas son en profundidad a esta fecha. And Then... caemos en la primera crisis...
mi teoría de las crisis de pareja ( no se si en realidad alguien con el peso intelectual y de fama haya echo alguna teoría así, pero yo la aplico desde hace unos 7 años atrás y me ha solucionado un poco las cosas). Esta teoría consiste en una serie de crisis que atraviesa la pareja y que dependiendo del éxito con el que subrevivan a ella es lo fuerte que se vuelve la relación.
Primero es la "Crisis de los 3 meses", es aquí donde se ha pasado el limite de un simple "pinche" y se cruza a una relación seria y con planes que planear ( sorry si resulta redundante). Es cuando las dos partes se sienten realizados por el tiempo que llevan y se preguntan qué es lo que viene. aquí comienza en realidad la crisis, el conocer al otro te hace descubrir maravillas y desgracias inarreglables , que los hace caer en la duda... esta crisis es bastante simple y pequeña, pero que si no es superada del todo puede llevarte ( exagerando ) a un matrimonio con un suicida homosexual narcisita patológico. Pero en si la mayoría de las parejas serias la cruzan sin problemas y sin su camino " en el descubrimiento del otro".
Dejemos pasar el tiempo nuevamente... llegamos a los 5 meses de relación, yo a esto lo llamo la ínter-crisis, por que en realidad no es una crisis en si es mas la aparición de una característica que todos, lean bien TODOS tenemos, y pobre el que me diga que no por que seria un mentiroso, los Celos, pueden ser de parte de cualquiera de los dos lados... y son los mas suaves de la relación, siempre pasan cuando la parte celosa se da cuenta que además del mundo juntos hay otros y que en esos mundos el/la celoso(osa) no existe, puede ser el colegio, el curso, la universidad, el trabajo, pero es ese mundo al cual el/ella no entra. Principalmente son hacia el mejor o la mejor amigo(a). La pelea de celos termina finalmente cuando el afectado ( no el celoso o la celosa) toma parte de uno de los dos bandos si del con celos o del amigo o amiga causante de celos. Esta parte es la que produce la 2 parte de las crisis de parejas. Esta es "La Crisis del 7 mes", ya que si el tema de los celos no se ve resuelto del todo acentúa por completo esta crisis, el celoso puede multiplicar su "celopatia" o mantenerla en secreto para sacar los trapos sucios en su momento ( en su mayoría delante de los involucrados) causando mayor efecto que el Huracán Katrina. Pero, siguiendo el mismo ejemplo, se puede superar o morir en el intento,ya que es esta crisis la que se puede prolongar durante toda la relación y (exajerado nuevamente) inclusive ser la culpable de la mayoría de los casos de Femicidio o homicidio pasional.
Si se supera tendrán un momento de paz hasta que se cumplan los 12 meses o el año... "La Crisis del Primer Aniversario"

pero eso lo escribo otro día, ya no me queda tiempo...

21 de marzo de 2009

Mi vida piensa distinto

Qué puedo decir....ha comenzado un nuevo año universitario para mi... y mi vida, hoy, es distinta...
Ahora veo las cosas desde otro punto de vista, tengo nuevas metas y a pesar de que continuo algunos malos habitos intento mantener mi vida lo mas pasible posible.

Ahora que tengo 20 años tengo claro que en todo mi proceso de maduracion he perdido amigos, perdido familia, perdido malas cualidades, y que si ninguna de esas cosas hubieran pasado yo no sería el hermoso ser que soy hoy.

Continuando con lo anterior... si he perdido amigos dentro de todo esto que llamamos Madurar. Pero no me arrepiento de dejarlos atras... siento con ellos ahi en mi vida, latentes, presentes... no hubiera podido continuar... a veces uno quiere mucho a la gente y se queda con ellos para que ellos sean felices y todo este segun un orden cosmico que se cree mantener, pero al final la cosa no es asi por que nuestra mision como hombres es alterar ese orden cosmico y hacer lo que nos de la gana con nuestras vidas ( o como alguien hace poco me dijo: Joderle la vida al mundo! ) por que al final algun día me moriré y que va a pasar conmigo? nada, sere una bolsa de huesos disueltos en la tierra y con el tiempo desapareceré de la historia si es que no dejo un legado... bueno yo quiero que mi legado sea algo como esto: que viví mi vida sin preocuparme en realidad por como tomarian los otros mis acciones... que viví feliz y que ahora descanso en paz gracias a eso.
Cuando era pequeña me constaba romper el ciclo cosmico... me quedaba con la amistades que debia, lean bien, debia tener, porque asi debia ser... comence a notar que a mi alrededor todos mantenian su propio ciclo cosmico y que era lo correcto, pero luego una crece.... y se da cuanta que en realidad el mundo ya es una mierda por seguir el ciclo, asi que no vendría nada mal romperlo un poco. Asi que desde ese momento cambie... y evolucioné ( comprendan el echo de la palabra evolucion), pero aun me quedaba un largo camino para terminar mi evolucion. Lo primero que hice fue: Tener amigos, por que los quiero y los veo y los cuido, y por que recibo lo mismo de ellos... si no la amistad es resultado de un solo lugar o de una sola direccion...

Continuando con los cambios... perdido familia me refiero no ha que haya abandonado a mis padre o que se murieran, sino que tuve gente a mi alredor que no eran familia sanguinea, sino que era mi familia emocional... y que perdí por la vejes y por la distancia... sintiendome culpable por esa perdida, yo no mantuve la relacion por concentrarme en otras cosas... pero te aseguro que yo aun te quiero eres mi real familia... no se que hubiera echo sin ti en este proceso...

En lo referente a lo de las malas cualidades.... en otro dia estaba acostada en mi cama y me surgio el pensamiento de que todos los problemas que tengo o los rollos que pueda tener en mi cabeza en realidad no son mios, sino de otros y que por que me preocupo de ellos los asumo e intento ayudar... no los causo.... no pertenesco... no tengo mentiras que ocultar.,.. no saben el alivio que siente mi mente al decir eso...

Asi que hoy comienzo oficialmente mi nuevo año Universitario... donde quiero estar... y con quienes quiera estar

los amo mucho

27 de noviembre de 2008

Twilight

10 de noviembre de 2008

CREPUSCULO TIENE NUEVA FECHA, PERO SOLO POR LA AVANT PREMIERE



Este es el aviso OFICIAL DE LA DISTRIBUIDORA:

NOTICIAS: AVANT PREMIER OFICIAL PELÍCULA “CREPÚSCULO”

Tenemos Avant Premier Oficial y tú podrás ser parte…

El pre-estreno de “Crepúsculo” se realizará el día Martes 16 de diciembre en Cine Hoyts La Reina.

¿Cómo conseguir entradas?

A partir del lunes 1 de diciembre comenzará la venta exclusiva on line para el evento (www.cinehoyts.cl), y desde el lunes 8 de diciembre estarán disponibles en boleterías del mismo cine.

Las entradas tienen un valor de $4500 o $6000 (incluye un combo de popcorn y bebida).

* 500 entradas disponibles hasta agotar stock.

Además, tendremos un entretenido concurso en el que sortearemos 10 entradas dobles para esta premier!!! y regalos de “Crepúsculo”.

Así que tienes que estar muy atenta…

Les contamos que ya están a la venta en la tienda de Cine Hoyts La Reina: afiches, poleras y chapitas de “Crepúsculo” y muy pronto tendremos noticias de la venta del soundtrack.

¡Gracias a todas las fanáticas que nos han escrito! Una vez más les pedimos disculpas por el repentino cambio de fecha de estreno (01.01.09), agradecemos enormemente su comprensión.



[ SOY TAN FELIZ*]

6 de noviembre de 2008


13 de octubre de 2008

Terminó el amanecer...

Se acabo la espera, llego el final de la Saga de Crepusculo. Esperé aproxiamdamente 7 meses para porder leer la continuación, el cuarto libro para ser exacta... Fuimos con Oscar a comprarlo el día Miercoles 8 a las 8 de la noche que era el día y la hora oficial del lanzamiento, Oscar con su esfuerzo tippero me compro mi presiado y hermoso libro. El día sabado lo terminé... y estoy enojada, pero conmigo misma por que me demoré tres días en leerlo siendo que los otros me los deboré en mucho menos tiempo ( en el primero, Crepusculo, me demoré dos días; en el segundo, Luna Nueva, me demoré 23 horas; en el tercero, Eclipse me demoré 12 horas; siendo que cada uno es mas grueso que el anterior), pero lo disfruté mucho, me di el placer de retrocer y continuar, repasaba algunas partes que me terminaron por encantar... ha.... es un verdadero placer leer a Stephanie Meyer, logra cautivar y meterte en la hiostoria, te convierte en un personaje que mira la historia pero desde dentro de ella. Ella es definitivamente maravillosa... sería un placer conocerla.... lo mas maravilloso de todo es que inclusive nombra a mi chilito lindo en la historia, ya que mete a un "Vampiro" ( no quiero adelantar nada) Mapuche en la historia, y me sentí como honrrada, fue un lindo gesto de su parte.


Sobre Amanecer ( Nombre del cuarto libro) debo decir que es mucho mas extraordinario y fantasioso que los anteriores, estos caian un poco mas en las reacciones reales de un humano y se nota que las acciones de la Familia Cullen se veian restringidas por el actuar mortal, pero ahora que el panorama cambia drasticamente, ya no existe tal restriccion y se muestran con una mayor libertad.

El final es que yo creo, fanatica- histerica, era el que debía tener el libro, creo que ninguna fanatica ubiera soportado el destino de los protagonistas no fuera juntos y amandose; o que por una u otra razon uno de ellos ubiera muerto, ( a algunos le sonará extraño que diga muertos si ya estan muertos), que es el final que le ubiera gustado a mi novio Oscarito, dice que sería mas interesante. :D

Finalemente debo recomendar este libro en especial a tres personas que sé que les vendría bien una dosis de amor cursi...

A la Tabata.... que siempre ha tenido ese grado de amor incondisional, que a mi me costo descubrir. Tabi este libro es para ti, vas a quedar con todo el amor en el aire.

Cinthya... mujer este libro te hará ver cupidos a potito pelado... y te dejara esa tranquilidad amorosa, la esperanza de que al final cada uno tiene una pieza que encaja con uno.

Gabriela... chikoka deja de creer que los hombres son todos unos idiotas del infierno... lo que pasa es que no haz conocido al indicado...

Las quiero a las tres, siempre han estado ahi para leer o escuchar mis alucinaciones sobre el tema.